La gran densidad de halcones instalados en la costa e interior de Cantabria da lugar a hechos como el ocurrido en el casco urbano de Santander, donde una pareja de halcones Peregrinos han instalado su nido en una jardinera de un décimo piso.
Probablemente la gran abundancia de palomas y estorninos en la ciudad y la escasez de territorio donde instalarse animó a esta pareja a criar su pollada en este edificio.
Los halcones no permiten la intrusión de otros ejemplares en su territorio de caza y cría.
En un territorio que esta ocupado por una pareja hasta que no halla una baja, otro no ocupara ese lugar.
Por eso pocos son los espacios en los que nuevas parejas puedan instalarse, viéndose forzadas a colonizar nuevos hábitat como el caso de esta.